Datos personales

jueves, 1 de marzo de 2012

Monte Perdido, 29 Julio 2006. Primer 3000


Esta fue una de las primeras ascensiones que hice, acompañado de mi hermano y de Fer que se apuntaba a cualquier cosa que le planteara.

No recuerdo bien, el motivo de elegir esta montaña. Puede que saliera aleatoriamente buscando en internet, en www.pirineos3000.com o por que alguien me comentó que era una buena ascensión.
Empezamos a recopilar información en la red, para ir bien preparados. Sabíamos horas, material necesario, problemas de acceso con el coche en esa época, etc.
Teníamos que salir tarde de Madrid y eso era un pequeño problema puesto que llegamos a las 23 al camping Rio Ara, en donde pusimos la tienda, cenamos una sopa con embutido de Ávila y a dormir.
A las 8 estábamos con el coche aparcado y esperando al autobús (única forma de acceso en esta época).
Eran las 9:30 y comenzamos a caminar, hacia las Cascadas de Arripas, primer punto en el camino. 
Hasta las cascadas tardaríamos una media hora.
Al principio nos sorprendió, a mi me fascinó, la manera en la que se evaporaba el agua en el pasto al darle los primeros rayos de sol. Era una especia de niebla ascendente y refrescante.
El camino entonces empieza a ganar altura introduciéndose en un bosque húmedo a estas horas todavía. Estamos en las gradas de Soaso. ya llevamos 2 horas.

Gradas de Soaso
Pasamos una fuente y poco después tenemos que hacer una parada, debido a que mi bolsa de hidratación está perdiendo agua y me empapa el pantalón y el respaldo de la mochila. Me cambio de pantalones y continuamos hasta salir al comienzo o final del circo en donde al final encontraremos Cola de Caballo. 
Esta parte, sobretodo al ser el comienzo, se hace bastante llevadera, pero el calor comienza a apretar y mi estado físico dista mucho de ser el mejor (Posiblemente 5 kg más que en la actualidad).
Llegamos a Cola de Caballo (3 horas), y nos refrescamos casi por entero. Pies, cabeza y lo que podemos.
Cola de Caballo. Nombre proveniente del parecido con una cola de caballo.
A partir de aquí se nos plantean dos opciones: las clavijas o el camino. Las clavijas son barras de hierro clavadas en  la pared rocosa con tramos de cadena que nos ayudan a asegurarnos en los pasos un poco más expuestos y aéreos. Nada dificultoso, simplemente extremamos la precaución y lo salvamos para ahorrarnos un poco más de media hora. 
La otra opción es sendero bien marcado pero se tarda más en salvar.
Después de salir de la pared, las fuerzas nos empiezan a dar un toque de atención y comenzamos a vagar como almas en pena, con muchas ganas de llegar al refugio de Góriz. Los que están de vuelta nos animan y nos comentan que falta poco.
Después de salvar las escalas, las caras lo dicen todo.
Después de una media hora sin hablar entre nosotros, abstraídos en la tarea de caminar y soportar el gran peso que llevamos de agua (unos fines de semana antes Fer y yo habíamos terminado con las reservas de agua en Serrota y no podíamos permitir que pasara los mismo, con lo que nos sobrecargamos de agua. Además no teníamos reserva en el refugio, con lo que portábamos con la tienda que aunque no pesaba mucho eran unos 750grs más por cada uno.

Al final llegamos al refugio como a las 15.30, es decir 6 horas después contando paradas.
Allí vemos a mucha gente, unas quince tiendas montadas ya y la gente tomando el sol con unas vistas espectaculares.
Ilusos de nosotros decidimos preguntar si hay hueco en el refugio, pero Jordi (uno de los guardas y poco simpático en aquel momento) nos comenta que ni de coña.

Allí en la llanura, comemos y después montamos la tienda de campaña para momentos después echarnos una siesta antológica. Aún mi hermano la recuerda como la mejor que se ha echado. 
Montando la tienda con Góriz al fondo a la izquierda.
En algún momento desde que llegamos hasta que montamos la tienda, las gafas de mi hermano desaparecen. Preguntamos a un grupo que era el que seguro que podía saber donde estaban pero nadie sabía nada.

Después de la siesta y de ver como se ponía el sol, comenzamos a hacer la cena, de nuevo sopa caliente. Como sabéis, todo el calor que hace en la sierra por el día se convierte en frío por la noche así que repetir sopa no es un suplicio.

A la mañana siguiente nos despertamos pronto y nos fuimos a desayunar al refugio, nos tomamos unas galletas y unos cola caos y comenzamos a caminar. Recogimos todos los bultos, y subimos sólo con una mochila. Aquí tengo que dar las gracias a Fer que fue el que subió casi todo el camino con ella, es lo que tiene estas en forma. De esta manera la espalda maltrecha del dia anterior pudo descansar y así atacar la cumbre.

Cilindro de Marboré y Lago Helado
Una hora y poco después, antes de llegar al Lago Helado, mi hermano medio hipóxico y borracho me pregunta que quién ha recogido el refugio (cómo si una tienda fuera). Estaba ya alucinando y eso que nos quedaba todavía.


Accediendo a la Escupidera

Llegamos al lago y aqui empieza lo verdaderamente bueno, "La Escupidera" un camino empinado como el solo, de piedras sueltas que impiden asegurar cada pisada. He oído que es el punto de mayor mortalidad en los pirineos en época invernal. El motivo es sencillo, es un tobogán que si te resbalas y no puedes  detenerte, la rampa del tobogán te escupe hacia las rocas con una caída importantísima. 


En el fin de semana que fuimos, no hizo falta el uso de crampones y piolet ya que estaba casi toda despejada, aunque se veía algún rastro del glaciar.

El reguero de gente ya era importante y después vendrían más, aquí experimentamos lo que son las romerías en montañas muy transitadas.


La llegar a la cima, la impresión fue importante. Era mi primer 3000, que no lo he dado tanta importancia hasta años después. Me impresionó ver como cambia la imagen del circo desde que estás metido de lleno en el en Cola de Caballo, después en un  nivel superior en Góriz, y posteriormente en la cumbre.


Gran Vivac con el vértice geodésico detrás.
Es una pena que no tuviera conocimientos en aquel momento para poder identificar las magníficas vistas de los pirineos hacia los cuatro puntos cardinales. Si me hubieran preguntado no sabría ni dónde estaba el norte.


Cima del Monte Perdido, 3355 metros.
Estuvimos un rato, haciendo fotos, estirando y comiendo algo para después comenzar a bajar. Nos quedaba lo peor, bajar, recoger en el refugio, llegar al autobús, después al coche y por último a Madrid.
Nacho bebiendo del arroyo.


La bajada se hace divertida al principio por que se puede correr algo, pero después las piedras de la Escupidera te hacen o bajar rápido clavando talones o perecer como un viejo dando pasos cortos para no caerte.
Seguimos bajando y llegamos al refugio, con las fuerzas justas. Comemos y continuamos la bajada, con las caras bastante peor al tener que ponernos de nuevo las mochilas pesadas que habíamos dejado apartadas en el refugio.
Una vez descendida la Escupidera, sacando las piedras de las botas.
En este momento, comenzaron los mosqueos por el cansancio, peso y tiempo que nos quedaba de jornada. Esto se paso al llegar al coche, pero  en ese momento puede hacer que la ascensión se quede en mal rollo en vez de un éxito rotundo.


Recuerdo que Fernando estaba contento y hablaba en el autobús con otros montañeros preguntando que ruta había seguido y contándoles la que nosotros habíamos seguido.
Al llegar al coche, comenzamos la vuelta, poniendo el aire acondicionado directamente a los pies. fuimos todo el camino hablando de lo que habíamos conseguido, de lo cansado que había sido, etc.
Cámara: CANON 20D

Circo de SOASO desde diferentes altitudes.

Circo desde las clavijas


Circo desde Refugio de Góriz
Circo desde cima del Monte Perdido





Mulhacen invernal, 28 febrero 2009



Recibí un correo de mi compañero de curso d Montañismo II, diciendome que tenia unos días y decidimos irnos a intentar el Mulhacén, Cerro de los Machos y Veleta, por que yo lo conocía. Al final sólo hicimos el Mulhacén y gracias.

Central



Yo estuve en la segunda semama de febrero y la pista que accede hasta la barrera estaba llena de nieve en el Cortijo ya no se podía seguir, ni siquiera con cadenas.Pensamos que con las dos semanas de sol, la pista habría mejorado y la verdad es que sí, pero solo unos metros.Llamamos a Rafa (guarda del refugio) y nos dijo que la manera de subir era por el Barranco del Poqueira, desde la central.




Javi en el comienzo del camino por las Acequias

Nos dirigimos allí y a las 15h empezamos a andar. Nos avisó de que no nos entretuvieramos demasiado que se nos hacía de noche, y efectivamente llegamos con la bombilla del refugio encendidda. Aún así no fuimos los últimos, sino que a las 21 llegaron nuestros compañero de ascensión del día siguiente y a las de la mañana llegó otro grupo.Yo no conocía esta vía, y la verdad es que aún siendo más dura que la de la barrera, son 4 horas aprox, es muy bonita y nos permitió ver animales, como el zorro que nos quedó mirando como diciendo "¿qué, estoy en mi casa?", alguna cabra en las partes altas, y un lagarto que sería familia de los cocodrilos del Nilo, Qué tamaño!
El camino es fácil, va progresando al principio por encima del río, para luego bajar de nuevo a él e ir cruzando un montón de puentes.
En un de ellos es cuando vimos al señor zorro, para despyés correr nieve arriba y desaparecer.



Zorro huyendo

A medida que nos vamos metiendo en el barranco, se ven lo que supongo q son los efectos del temporal de nieve porque los árboles están completamente vencidos y rotos por el peso de la nieve.


Árbol en mitad del camino.

Una vez que empezamos a dejar el río, y a empezar realmente a subir, la nieve hizo aparición, siendo de hasta 40 o 50 cms si te salias de la huella.Luego llegamos a los carteles donde indican la dirección del Refugio, pero uno de ellos, estaba casi enterrado.En este punto, había una huella, que después de lo que llevabamos, decidimos irnos un poco más a la derecha y evitar la nieve. Al empezar la oscuridad llegamos al refugio, en el que descansamos, bebimos un aquarius  y no nos pudimos duchar, por que llevaban 3 meses las tuberias congeladas.Después de la cena, compuesta por sopa de cocido andaluz (judias verdes, puerro, zanahoria, garbanzo,...) una fuente brutal de pasta con tomate y queso, y otra de salchichas con guarnizión de guisantes y judias. Unas natillas de postre.Nos fuimos a dormir muy prontito que habiamos madrugado a las 7 para salir de MadriZ, y a las 10 estabamos acostados.No hacía demasiado frio pero yo dormi con las mallas térmicas, y con el plumas puesto a parte del saco de plumas, gorro y guantes. (Tanta ropa es exagerado pero no tuve calor, y soy caluroso)A esas horas empezó a nevar, y no paró hasta la mañana siguiente. Un grupo de Huelva decidió volver a Capileira, y en ese momento pensamos que hacer, pero como los tres que llegaron a las 21 decidieron intentarlo, nosotros dijimos de seguirles, o por lo menos su huella.A las 10 o 10,15 salimos del refugio, y ya estaba todo cubierto de nieve, pero hasta la Caldera no nos hizo falta ponernos los crampones, ni usar el piolet, sólo los bastones pero ni siquiera.




Por el camino del arroyo, hacia la zona de la Caldera
Los tres de delante iban con los crampones desde el principio, y no los vimos hasta que se desviaron al Refugio de la Caldera. La niebla estuve presente en todo momento, y en algunas ocasiones se veía unos 100 o 200 metros, pero no duraba demasiado.Cuando dejamos de ver al grupo de delante, vimos una figura bajando por la nieve con la ventisca como si estuviera con los pantalones cortos, y muy féliz; era Javier el "loco" que se fué a probar su saco nuevo y su funda de vivac con lo que estaba cayendo , pero que venia emocionado y contentísimo de ver como había pasado la prueba. Además que pudo ver como a las 6 de la mañana se corneaban los cabrones.
Nos comentó que el día anterior había sudado mucho en la ascensión al Mulhacén y que lo dió por imposible.Igual que le vimos aparecer, le vimos desaparecer, mientras que el GPs me decía que la cumbre estaba a 1 km sobre nosotros. 
Nos estabamos poniendo los crampones, cuando vinieron a nuestra posición los tres del refugio. Les cedimos el paso, y fueron por la arista, no demasiado cerca para no pillar alguna falsa cornisa, pero evitando la otra parte de más inclinación.La verdad es que la arista, es casi directa, no cambiando mucho la dirección, y por ello, ese kilómetro con la ventisca que comenzo antes de empezar a subir, nos desgato mucho, y empleamos 2 horas, pero que fueron maravillosas,(una vez que estas ya en la cumbre), aunque a casa 20 pasos tuvieramos que parar, para respirar un poco.


Grupo ascendiendo que nos precedió.






Miro el GPs y le grito a Javi, quedan 300 metros, y me mira como si estuviera engañando a un niño, pero era verdad, al rato, le digo quedan menos de 100 metros, y ya después llanea la huella para ver la cumbre con los tres compañeros comiendo.    


Últimos pasos con ventisca y buena inclinación.


Cumbre cubierta por la nieve.


La cima esta muy cubierta en comparación con lo que yo ví en verano, pero las vistas igual, ninguna debido a la niebla. La hora a la que llegamos fue las 15h15m aprox, cumpliéndose así 5 horas.Después de unas fotos, y unas barritas, comenzamos a bajar rápìdamente, calculando que tardaríamos algo más de 3 horas, y no queríamos que se nos hiciera de noche.
En vez de bajar por el mismo lado, pegado a la arista, fuimos directos para abajo, clavando lo talones, y en media hora estabamos por debajo donde se deberia de encontrar la pista.Seguimos el descenso, la verdad bastante ranplones pero aún así tardamos hora y media más, con lo que fueron dos 2 horas para el descenso.
Depués de quedarnos casi hora y media en la chimenea, la niebla se fué pero mi camara no quería funcionar, y no pude sacar el valle con las últimas luces.La cena, igual de copiosa, repitió la sopa para entrar en calor, pasta con nueces y pollo, que me hubiera comido todo el que hubieran puesto.
Después estuvimos hablando bastante rato con el grupo de Almería, con el "loco" Javi que habia bajado a la central a por un amigo y habia vuelto a subir, y con Rafa. (Las charlas fueron las mejores que he tenido, ya que nadie parecía saber más que nadie, y la humildad estaba presente , no como en otras ocasiones que otros montañeros me han hecho sentir menos montañero).


A la mañana siguiente, salimos a las 10 del refugio, para en tres horas llegar al coche, y emprender la marcha a MadriZ, para intentar ver el Aleti-Barsa, con un resultado magnifico para el R.M.


Resumen:Material: El indicado para invierno, piolet, crampones, (nosotros llevamos cuerda, arnés y casco, pero no hizo falta), y la ropa adecuada.
Horas:
Ascenso: 4 horas aprox desde la Central de Capileria hasta el Refugio Poqueira, 3 horas hasta el Refugio de la Caldera, y 2 más hasta la cumbre.
Descenso: 30 minutos hasta el Refugio de la Caldera (o la pista), y una hora y media hasta el refugio Poqueira. 3 horas hasta la central.
Itinerario: Desde la central de Capileira, haremos la ruta de las Acequias del Poqueira, para después seguir hasta el Refugio Poquiera.Desde ahí, cojemos el río y llegaremos a la zona de la Caldera, en la que se encuentra el Refugio de la Caldera. Después queda el ataque a la cumbre. El descenso por el mismo itinerario.
Cámara: CANON  20D

domingo, 26 de febrero de 2012

Ascensión a Montón de Trigo, La Pinareja y Cerro Minguete. 25 febrero 2012

Como quince días antes se me había quedado por hacer Peña del Águila, quería repetir ascensión pero completándola. En esta ocasión no iba sólo.
A las 9 y poco quedamos en el aparcamiento de las Dehesas de Cercedilla, que a esas horas empieza a llenarse lentamente.
El suelo ya no está íntegramente cubierto por la nieve y lo que ahora nos encontramos son placas de hielo que ralentizan el paso. Nos adelantaron unos corredores que tuvieron que andar al no poder dar más de dos zancadas seguidas sin jugarse una caída.
Vamos marcando los mismos tiempos, quizá un poco menos que la vez anterior, ya que hoy sí que conozco el camino y me permite avanzar rápido y sabiendo hacia donde.
0kms, 0m.
Comenzamos a caminar hacia la calzada, el firme está helado y hace que debamos de pisar prestando mucha atención para no caernos. El día es inmejorable, aunque hasta entrar en calor los guantes y el gorro vienen bien.
1,8kms, 20m.
A partir de la primera barrera seguimos hasta el Puerto de la Fuenfría el camino “blanco” señalizado con un punto blanco.
Nos encontramos a mucha gente que va por nuestro camino, un grupo grande, y decidimos apretar un poco para ir más solos.


2,7kms, 35m.
Estamos en el Puente de En Medio y el camino me sorprende ya que al estar todo menos tapado por la nieve, puedo ver mucho más paisaje que la vez anterior. Aquí llaneamos, nos quitamos el forro y acometemos la última subida hasta el primer punto.
3,6kms, 1h.
Ya estamos en el Puerto de la Fuenfría. No nos detenemos y comenzamos a ascender hacia el Collado entre Cerro Minguete y Montón de Trigo. El día anterior no puede ver el camino que lleva directamente hacia Cerro Minguete pero hoy, al estar mucho más despejado el suelo se ve el cruce. Decidimos ir directos al Collado, y coronar  a la vuelta.
4,15, 1h35.
Estamos en el Collado. El camino estaba mejor con más nieve, ya que en el algún punto el camino se vuelve poco practicable, con placas de hielo y con una ligera caída en nuestro margen derecho. Ningún problema pero mejor si andamos con cuidado extra.


5,18 kms, 2h.


La anterior vez, la huella estaba muy marcada y no tuve ningún problema para seguirla. En esta ocasión confundimos el camino que lleva a La Pinareja y lo abandonamos pasados unos metros para ir en busca de los caminos, vemos dos diferentes bien marcados, hacia la cumbre de Montón de Trigo.
Cumbre del Montón de Trigo. Detrás (dcha. a izq) Siete Picos, Maliciosa, Bola del Mundo, Cerro de Valdemartin y Cabezas de Hierro.


La ascensión es corta pero intensa, y se salva en poco tiempo echándole ganas. Arriba, en la cumbre coincidimos con gente y empieza a llenarse con lo que bebemos, una galleta, y corriendo hacia La Pinareja. La intención inicial no era la de ir aquí, pero lo hablamos y decidimos cambiar el plan.
Comenzamos a correr, con los bastones para sujetarnos en las placas de hielo, y progresamos bastante rápido. Ello nos permite separarnos de toda la gente que viene detrás de nosotros.
7,12 kms, 2h51m.
Estamos pasado el collado entre Montón de Trigo y La Pinareja. La vía normal está extremadamente marcada por la nieve/hielo, pero a la derecha vemos una placa de nieve muy interesante, y después de valorarlo decidimos ir hacia ella.
Al salirnos del camino, nos metemos en una trampa. La nieve costra arriba y virgen debajo, nos hunden hasta por encima de las rodillas, y esto durante 300 metros que nos cuestan mucho tiempo y fuerzas.
Nieve costra virgen que no nos facilitó mucho el acercamiento a la pala de ascenso a La Pinareja


Después llegamos a la placa, que parecía mucho más pendiente, pero que nos permite progresar sin hincar las rodillas de nuevo.



Ascendiendo por la pala hacia el collado de la Pinareja. 
Volveremos a sufrir los “hundimientos” una vez que estamos a punto de llegar al collado, pero son otros 300 metros que salvamos relevándonos.


8,16kms, 3h20.


Estamos en la cumbre de La Pinareja, la cual no teníamos intención de hacer en el día de hoy. Si no nos hubiéramos desfondado hubiéramos intentado también Peña el  Oso, pero decidimos que se queda para otro día. Sería un acierto ya que luego tendríamos un percance.
Álvaro en la cumbre de La Pinareja, detrás Segovia.


Camino hacia El Oso desde la cumbre de La Pinareja
Aquí descansamos bien, comemos, bebemos y vemos como un grupo numeroso que habíamos adelantado antes de irnos hacia la placa, pasa por el camino (sin hacer cumbre) para dirigirse hacia Peña del Oso. Imagino, por el ritmo y hora que les recogerían en destino, sino no llegan a dar la vuelta.
La intención ahora es correr todo lo que podamos, y así comenzamos.
9,30 kms, 3h34 m.
En 14 minutos bajamos corriendo, haciendo una parada en el Collado para quitarnos un forro. Mi compañero se quita el forro junto a las gafas de sol (es un tipo peculiar) y no nos damos cuenta de que sus gafas se quedan posadas en el suelo.
Continuamos, ahora subiendo, para después dar al camino que nos equivocamos a la hora de ascender a Montón de Trigo. Y después volvemos a ascender unos metros para llegar a Cerro Minguete.
11,22kms, 4h15m.
Cumbre del Cerro Minguete.
Peñalara desde Cerro Minguete
Miro a mi compañero y le pregunto que donde están sus gafas. Momento tenso en el que llegamos a la conclusión de que se las ha dejado en el collado.
El Oso y La Pinareja desde Cerro Minguete
Decide ir en su busca y yo esperarle con las mochilas. Aprovecho parar dormir un rato y tostarme al sol y viento. Al final las encuentra y bajamos ya relajados hasta el coche.



15,73kms, 6h07m.
Peña Bercial, Peña del Águila y La Peñota desde Cerro Minguete


Estamos de nuevo en el coche, con una buena ruta para el cuerpo. A esta distancia hay que sumarle la vuelta que se hizo mi compañero para recuperar sus gafas.
Altura Máxima. 2176 La Pinareja.
Material.
De nuevo voy con zapatillas, con polainas esta vez. No necesitamos crampones aunque bastante gente los llevaba puestos.
GPS.
Garmin Forerunner 305
Cámara.
IPHONE 4